sábado, 2 de enero de 2010

Odisea en nochevieja

Nochevieja, la noche que nos marca (o al menos eso dice nuestro calendario) el fin del año es, sin duda, objeto de controversias sobre qué hacer, adonde ir o, simplemente qué forma vamos a utilizar para terminar comiendo y bebiendo lo que durante todo el año no nos hemos introducido en el gaznate.

Existen varias opciones, las cuales voy a comentar a continuación y, por supuesto, lo que pienso de cada una de ellas, en su mayoría fruto de un estado febril (y no por ello menos gracioso) el cual he padecido durante esta última semana.

En primer lugar, partiendo de que cada uno hace lo que le viene en gana, no criticaré lo que cada uno haga para gastar esas horas de las cuales disponen una vez que han sonado las campanas que marcan el año nuevo, y, en muchos casos "joder, tengo que darme prisa en ducharme y ponerme el traje (o vestido, o hábito, lo que sea) que he quedado a la 1:00".

Primera Opción. El Hotel.

Esta opción la he sufrido, espero que fuese la mala suerte y no sea la tónica general, ya que de ser así no sería de esperar en unos años la quema de varios hoteles por parte de los clientes que gastan su dinero en comprar entradas de este tipo.

Comprar la entrada de un hotel oscila entre los 70€ y los cientos. Algunos dirán: "pues yo he conseguido la entrada en tal hotel y me ha costado menos", bien por vosotros, hacérmelo saber y os enviaré una medallita, un pin, o una bolsa de cacahuetes.

Los hoteles son una caja de sorpresas. Si algo es seguro, es lo siguiente:

-te gastas un gritón de euros y te aseguras que vas a un sitio de lujo, donde tu dinero se refleja en lo que lo has gastado, y con esto quiero decir que, me he gastado un dineral y me ofrecen una noche con lujo y me tratan con los cuidados de la jet-set.

-te gastas una cantidad irónicamente modesta y te introducen en un sótano digno de un secuestro donde los baños son casas prefabricadas con un olor a orín y a una mezcla de vómitos y sudor con un radio de 15 metros. Es paradójico, ya que de haber gastado el triple de lo que has gastado en esta entrada, ahora estarías en la zona superior disfrutando de una nochevieja "decente".

Ahora hablaremos de cuestiones etílicas, la famosa "barra libre", reclamo para muchos bebedores regulares, aprendices de alcohólicos y bebedores ocasionales en fiestas y eventos erótico-festivos, indiferencia para unos pocos abstemios y mormones anti-alcohol. A quién le preocupe la barra libre, para bien o para mal, tiene un serio problema, ya que se centra más en el alcohol que en la propia nochevieja y fiesta en sí. Pero, pasada hora y media, en el mejor de los casos dos horas, nos preguntamos: ¿Qué ha sido de la barra libre? Y el camarero, un chaval contratado para la ocasión, el cual se va a ganar un dinero considerable por estar sirviendo aguarrás y alcohol rebajado inyectado en las botellas que se han ido vaciando a largo del año, te contesta: "la barra libre se ha terminado".

No me extraña, ha sido llegar y el 90% del local ha ido a la barra libre a atesorar esas copas con néctar del dios Baco e ingerir cuan más rápido les permita su estómago (muchos caerán en el intento, son los llamados héroes), y la barra libre ha sucumbido a un aforo que está el 200% por encima del permitido.

¿Y qué me decís del cotillón? Seguramente que les ha costado tres duros en una tienda al por mayor y te lo cuelan en la entrada como si fuese tú primer regalo de Navidad. Una bolsa llena de matasuegras (me gustaría conocer al inventor de ese nombre, me resulta gracioso), un gorrito, un antifaz y un collar estilo Hawaiano que no sé qué demonios pinta en una fiesta de nochevieja, pero ahí está, aunque sé de alguien que lo pasaría en grande con eso…

Resumiendo: Nos encontramos en un sótano con baños prefabricados y que sólo Dios sabe en donde se encuentran las salidas de emergencia, con un aforo hasta los topes, grupos de gente luchando por vivir mientras zozobran debido a la ingesta de alcohol, con un suelo pegajoso, mezcla de vómito, alcohol, y cristales. Ahí es cuando te preguntas: ¿Para qué demonios me he gastado tantos euros por este excremento de fiesta? Respuesta: Has hecho el Nesss, pero estás a tiempo de corregir tus errores en el siguiente año.

Segunda Opción. El Local.

Esta opción también la he realizado, bueno, en realidad hecho todas las que voy a exponer, pero queda mejor así.

Comprar la entrada en un local sigue siendo en parte igual de criminal, ya que vas a pagar una cantidad astronómica en relación a fiestas "normales" o respecto de la entrada normalita durante los fines de semana, eso en el caso de haberla. Pero bueno, también es cierto que la cantidad no es tan alta como un hotel, y seguramente podamos permitírnosla.

Los locales son una apuesta casi segura, y digo casi segura por lo siguiente:

-Si conocemos el local de otras ocasiones, perfecto, ya que sabremos a lo que vamos y en ningún momento nos decepcionará como lo hizo el hotel.

-Si es un local, lo normal es que no sea muy grande, ya que entramos en el tema discoteca, otra de nuestras opciones, por lo que, si vamos con muchos amigos, ¡el local será prácticamente nuestro!

-El problema vuelve a ser el alcohol, esta vez puede ser mejor porque al no tener que abastecer a tanta gente puede que al menos cada botella contenga la bebida que refleja la etiqueta, o bien hagan lo mismo y te estés bebiendo anticongelante de un coche procedente de un país que ya no existe.

En un local sueles pasártelo mejor, es una opción que se puede tomar sin miedo y, si os veis fuertes económicamente, y podeis alquilar vosotros un local, es una opción muy inteligente.

Tercera Opción. Ir de bares como un fin de semana cualquiera.

Esta opción es muy rentable, pagas por lo que bebes, y punto. Nada de barra libre en la cual sólo los del club etílico tienen acceso, nada de camelos con cotillones y nada de cobrarme entradas abusivas por un sitio que entresemana no te cobra. ¿Pegas? De haberlas, que los locales estén muy llenos o haya mal ambiente, como cualquier finde de semana, sólo que, como no has pagado nada, puedes coger y largarte sin llorarle a tu entrada y a tu bolsillo.

Cuarta Opción. Casa libre.

La casa libre es una de las opciones comodín, que enmascara aspectos realmente buenos y aspectos realmente malos. Una casa libre puede asegurarte cama segura te si encuentras mal o te encuentras bien (ya me entendeis a qué me refiero. Por otro lado, si la casa es tuya, aparte de tener cama, debes tener unos buenos amigos, porque sino tu casa va a parecer Berlín en 1945.

Ahora viene otra cuestión de tener una casa libre. El alcohol va a ser más caro seguramente, pero de mejor calidad, o al menos así debería ser. Por otro lado, no debería tampoco haber problemas con la música y se puede bailar, hablar y hacer otras actividades que en un local no harías...y otras actividades que no deberías hacer en una casa, como terminar jugando al "yo nunca he..." y juegos estúpidos que terminan siendo un destape de perversiones y puñaladas los unos a los otros.

Quinta opción. Alquilar un bar. (Por Ignatius Reilly , ya que nunca he tenido el gusto de alquilar uno)

Híbrido de la segunda y la cuarta opción. Los puntos positivos de alquilar un bar con tu grupo de amigos consisten en:

-La no existencia de un día después. Alquilar un bar es como dar una fiesta en tu casa: vas con tus colegas, corres un poco la voz entre los colegas de segundo orden y, al final, todo queda en familia, con la posibilidad extra de que ésta aumente (nuevamente, ya me entendéis…). También eliges la música, factor nada desdeñable. Pero, a diferencia de una casa libre, tú no te tienes que encargar del trabajo sucio, es decir, quitar la música, echar a la gente y limpiar el lugar. No, la pocilga en la que se va a convertir ese bar tan resplandeciente a priori no es tu problema. Y no lo es en absoluto. La privacidad de las fiestas en casas libres es compartida por el alquiler de bares, pero la irresponsabilidad de saber que el bar no es tuyo, es un punto a favor. Por ello, Casa Libre 1 – Alquilar un bar 2. Y todos sabemos del valor doble de los goles como visitante.

-¿Alquilan bares los médicos? ¿Y los abogados? ¿Acaso lo hacen los fontaneros, electricistas y bedeles varios? ¿Y los filósofos, ingenieros y dentistas? No, toda esa gentuza van a hoteles, cotillones o bares. Sólo los mafiosos alquilan bares, o lo que sea, pero alquilan algo. Porque los mafiosos, amigos, molan. Tienen estilo. Y sentirse uno de ellos es el segundo punto a favor del alquiler de bares. Es una sensación absurda y delirante, pero también deliciosa. La nochevieja supone la entrada al año nuevo, y el año nuevo es el momento en el que está socialmente estipulado que nuestros buenos propósitos de mejora personal deban realizarse. ¿Hay mejor manera que hacerlo creyéndose uno Rick “el santo” o Vinnie “el gordo”? Si lo creéis, es que no tenéis ni puta de nada.

Hay más puntos positivos en lo referente al alquiler de bares, pero el principal, es que no tiene puntos negativos. Sí amigos, si el acudir a un cotillón o el asistir a una turbia fiesta de sótano de hotel suponen las parejas bastardas de las opciones nocheviejescas, alquilar un bar es la royal flush de las combinaciones posibles.

Jaque mate.


Poco más que decir, si salís en nochevieja, pensad muy bien hacia donde quereis ir, porque la elección que un sitio u otro os marcará la noche...

1 comentario:

Flegma dijo...

A ver (o haber, como diría un querido amigo nuestro), varios puntos:

- indiferencia para unos pocos abstemios y mormones anti-alcohol Indiferencia tu madre, cachondo, que amortizar 60€ en refrescos, zumos y batidos es bastante jodido (amen de la diabetes que te puedes inducir). De hecho, lo curioso de este punto es cuando decides emplear la técnica estepa rusa (el nombre es mio, la técnica de mi hermana) que consiste en pedir 4 copas y tirarlas al suelo y/o baño deliberadamente; curioso, digo, xq la camarera que te ha visto pedir durante tres horas zumos puede sospechar si a las 5 de la mañana le pides 4 cubatas.

- y un collar estilo Hawaiano que no sé qué demonios pinta en una fiesta de nochevieja, pero ahí está, aunque sé de alguien que lo pasaría en grande con eso… ¿Qué sería de una entrada de tu blog si su puntito de escarnio? XD

- y otras actividades que no deberías hacer en una casa, como terminar jugando al "yo nunca he..." y juegos estúpidos que terminan siendo un destape de perversiones y puñaladas los unos a los otros. Pero cuánta razón tienes...

- En cuanto a lo de ir de bares, y te hablo con la experiencia de hace escasos 4 días, las copas aumentan su precio en un 250%...y dicen que hay crisis....

- Last but not least .. Sí amigos, si el acudir a un cotillón o el asistir a una turbia fiesta de sótano de hotel suponen las parejas bastardas de las opciones nocheviejescas, alquilar un bar es la royal flush de las combinaciones posibles. Cómo se ve dónde hay calidad narrativa (ud. quiso decir ludopatía)...por cierto, Mr. Ignatius Reilly, no ha dejado usted el teléfono del bar que alquila, porque en vista de mi escepticismo, no puedo ver si no a qué viene tanta euforia (tal vez los efectos de la barra libre se prolonguen durante una semana)

Dicho esto, ¡feliz año a todos!

PS. Es una mierda esto de no poder editar comentarios señores de Blogger, atentamente: niña pequeña.